Nº 1323– 18 de Octubre de 2009
Nos apartamos del amor a Dios cuando permitimos que nuestro amor a las cosas temporales nos llene y ocupe todo nuestro ser y nuestro estar. Absorbidos por nuestros propios placeres e intereses, por lícitos que nos parezcan, caemos en la negligencia y la tibieza en el amor al Señor. Ocupados Leer más…