Traducción «Eben-Ezer» del evangelio según San Marcos

Publicado por Joaquín Yebra en

Capítulo 1.

LLEGA JUAN EL BAUTISTA

  1. Comienzo de la Buena Nueva de Jesús el Mesías.
  2. Como está escrito en el profeta Isaías: «Mira, yo envío mi mensajero ante tu rostro. El preparará tu camino.
  3. Voz de uno que grita en el desierto. Preparad el camino del Señor; enderezad sus senderos.»
  4. Vino Juan, el que bautizaba(1) en el desierto, proclamando un bautismo de arrepentimiento para el perdón de los pecados.
  5. Y salieron hacia él todos los habitantes de la región de Judea y de Jerusalén, y fueron bautizados por él en el río Jordán confesando sus pecados.
  6. Y estaba Juan vestido con pelo de camello, con un ceñidor de cuero, y comía saltamontes y miel silvestre.
  7. Proclamaba diciendo: «Viene tras de mí quien es más fuerte que yo. Pero yo no soy digno ni para aflojarle las correas de sus sandalias.»
  8. «Yo os he bautizado en agua, pero él os bautizará en el Espíritu Santo.»

(1) Bautizar: sumergir en agua como signo de purificación.

BAUTISMO DE JESÚS

  1. Y ocurrió en aquellos días que vino Jesús desde Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán.
  2. E inmediatamente después de salir del agua, vio cómo se rasgaba el cielo, y el Espíritu como paloma que descendía hasta él;
  3. y una voz salió del cielo: «Tú eres mi Hijo, el amado, y en tí me he complacido.»

LA TENTACIÓN DEL MESÍAS.

  1. E inmediatamente, el Espíritu le impulsó hacia el desierto.
  2. Y pasó en el desierto cuarenta días siendo tentado por Satán, y permaneció entre las bestias salvajes, pero los ángeles vinieron a servirle.

LA PRIMERA ENSEÑANZA DE JESÚS.

  1. Cuando arrestaron a Juan, vino Jesús a Galilea proclamando la Buena Nueva de Dios; y decía:
  2. «El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha aproximado; arrepentíos y creed en la Buena Nueva.»

LA LLAMADA DE LOS PRIMEROS DISCÍPULOS.

  1. Y pasando junto a la orilla del mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, hermano de Simón, lanzando una red al mar, pues eran pescadores.
  2. Y Jesús les dijo: «Venid conmigo, y os haré llegar a ser pescadores de hombres.»
  3. E inmediatamente, dejando las redes, ellos le siguieron.
  4. Prosiguiendo el camino, Jesús vio a Santiago, el hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano, a bordo de la embarcación, arreglando las redes.
  5. E inmediatamente les llamó, y dejando a Zebedeo, su padre, en
    el barco con los braceros, se fueron tras él.

PRIMERA LIBERACIÓN

  1. Llegaron a Cafarnaúm; y, sin más los sábados iba a la sinagoga y se ponía a enseñar.
  2. Y se quedaban boquiabierto ante su enseñanza pues lo hacía con la autoridad que tenía, no como los escribas.
  3. Y resulta que en la sinagoga había un día un hombre con un espíritu inmundo que se puso a gritar, diciendo:
  4. «¿Qué hay entre tú y nosotros, Jesús nazareno? ¿Vienes a destruirnos? Yo sé quién eres, el Santo de Dios.»
  5. Pero Jesús le reprendió, diciéndole: «Cállate y sal de él.»
  6. Y convulsionándole, el espíritu inmundo salió de él dando un gran grito.
  7. Todos se quedaron atónitos, y discutían entre ellos preguntándose: ¿Qué es esto? ¡Una enseñanza nueva con autoridad! ¡Incluso da órdenes a los espíritus inmundos y éstos le obedecen!
  8. Y las noticias de los ocurrido se esparcieron por todos los alrededores de Galilea.
  9. Ellos salieron de la sinagoga y se fueron a casa de Simón y Andrés, acompañados también por Santiago y Juan.
  10. He aquí, la suegra de Simón estaba en cama con mucha fiebre. Y ellos se lo dijeron a Jesús.
  11. Y él, acercándose a ella, la incorporó del lecho tomándola de la mano. E inmediatamente, le desapareció la fiebre y ella se puso a servirles.
  12. Al llegar la noche, tras ponerse el sol, le trajeron todos los enfermos y poseídos por los demonios.
  13. Toda la ciudad se agolpó a la puerta de la casa.
  14. Y Jesús sanó a muchos que padecían de diversas enfermedades. También les libró de muchos demonios. y no del dejaba hablar, porque sabían quién era él.

COMUNIÓN CON EL PADRE

  1. A primera hora del día, siendo todavía oscuro, Jesús se levantaba y se iba a un lugar desierto para orar allí.
  2. Pero Simón y sus compañeros le siguieron y al hallarle le dijeron:
  3. «Todos te buscan». 38. Jesús les dijo: «Vámonos a los pueblos vecinos, para que allí pueda también anunciarles la Buena Nueva, pues con este propósito he venido.»
  4. Y Jesús vino proclamando la Buena Nueva en todas las sinagogas de Galilea, y también expulsó demonios.

SANIDAD DE UN LEPROSO.

  1. Un día se le presentó un leproso, rogándole de rodillas: «Si quieres, puedes limpiarme.»
  2. Lleno de ternura, Jesús extendió su mano hacia él, y tocándole le dijo: «Quiero. Quédate limpio.»
  3. Y la lepra le dejó en aquel instante, quedando limpio. 43. Pero Jesús le despidió conminándole con estas palabras:
  4. «No se lo cuentes a nadie de cuantos veas; preséntate al sacerdote y haz la ofrenda de purificación según mandó Moisés para testimonio a ellos.»
  5. Pero él comenzó en seguida a proclamar muchas de estas cosas. Esto dio lugar a que Jesús ya no pudiera entrar abiertamente en ninguna ciudad, sino que tuvo que quedarse en las afueras. Pero, a pesar de eso, venían a él gentes de todas direcciones.

Capítulo 2.

JESÚS REGRESA A CAFARNAÚM

  1. Jesús volvió a entrar en Cafarnaúm, y después de algunos días se divulgó la noticia de su presencia en casa.
  2. De modo que muchos se reunieron a la puerta, hasta el punto de no caber en el umbral. Y Jesús les compartió la palabra.
  3. Entonces, vinieron cuatro hombres llevando a un paralítico.
  4. Pero al no poder acceder por causa del gentío que se había congregado, abrieron la cubierta del techo de la casa, y descendieron la camilla en que yacía el paralítico.
  5. Y viendo Jesús la fe de ellos, le dice al paralítico: «Hijo, tus pecados te son perdonados.»
  6. Pero había allí algunos escribas que estaban sentados y razonaban en sus corazones diciendo:
  7. «¿Por qué habla este hombre así? Blasfema, porque ¿quién puede perdonar los pecados sino Dios?
  8. E inmediatamente que lo supo Jesús en su espíritu, al conocer este razonamiento que se hacían, les dijo: «¿Por qué razonáis estas cosas en vuestro corazón
  9. «¿Qué es más sencillo, decirle al paralítico «tus pecados te son perdonados», o decirle: «Levántate, toma tu camilla y ponte a caminar»?
  10. «Sin embargo, para que vosotros podáis conocer la autoridad que tiene el hijo del hombre para perdonar pecados en la tierra»
    -dice al paralítico- 11. «A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.»
  11. Y el paralítico se incorporó e inmediatamente se levantó delante de todos, tomó su camilla y los congregados atónitos, glorificaron a Dios, diciendo: «¡Jamás habíamos visto algo igual!»
    Choque con la Iglesia institucional: Jesús opta por la compañía de los marginados.
  12. Jesús volvió a recorrer la orilla del mar, y la multitud vino a él para que les enseñara.
  13. Pero al caminar, Jesús vio a Leví, el hijo de Alfeo, sentado junto a la casa de tributos, y se dirigió a él, diciendo: «Sígueme.» Y levantándose, se fue tras él.
  14. Y sucedió que mientras Jesús estaba reclinado comiendo en casa de Alfeo, muchos cobradores de impuestos y gentes no observantes de las costumbres farisaicas vinieron a comer con Jesús y sus discípulos. Eran muchos y todos le seguían.
  15. Pero los escribas y fariseos, al ver que Jesús comía con gente que ellos consideraban pecadores, y con cobradores de impuestos, se dirigieron a los discípulos para decirles: «¡Comes con recaudadores y pecadores!
  16. Al oírlo, Jesús les respondió: «Los que se sientes fuertes no tienen necesidad del médico; pero los que están enfermos, sí que la tienen. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.»

EL RITO, SI FALTA RENOVACIÓN, DE NADA SIRVE

  1. Entonces, los discípulos de Juan y los fariseos practicantes del ayuno, vinieron para decirle: «¿Por qué ayunan los discípulos de Juan y los seguidores de los fariseos, pero tus discípulos no lo hacen?
  2. Jesús les dijo: «¿Cómo podrán ayunar los comensales que han sido invitados a una boda, estando presente el novio? Mientras el novio esté con ellos, no ayunarán.»
  3. «Pero vendrán días cuando, habiéndoseles quitado el novio, tendrán que hacer ayuno.»
  4. «Nadie le pone un remiendo de tela nueva a una prenda gastada, de lo contrario, el remiendo nuevo tira del paño viejo, y se hace un desgarrón mayor.»
  5. «Y a nadie se le ocurre echar vino nuevo en pellejos viejos. otra manera, el vino nuevo revienta los pellejos, y así se pierden ambos. De modo que el vino nuevo precisa de pellejos nuevos.»

LA SANTIFICACIÓN DEL TIEMPO ES PARA BENEFICIO DEL HOMBRE.

  1. Aconteció que un sábado, al pasar entre las mieses, los discípulos de Jesús arrancaron alguna espigas.
  2. Y los fariseos le dijeron: «Mira, ¿cómo es que hacen en sábado lo que no se permite?
  3. Jesús les respondió: «¿Nunca habéis leído lo que hizo David estando en necesidad de comer, él y los suyos?» 26. «¿No recordáis que en su situación de hambre entró en la casa de Dios, siendo sumo sacerdote Abiatar, y comió los panes de la ofrenda, y les dio a comer a los suyos, aunque esos panes nadie los puede comer, sino los sacerdotes?»
  4. Entonces Jesús les dijo: «El sábado es para el hombre, y no el hombre para el sábado;»
  5. «De manera que el hijo del hombre es también señor del Sábado.»

Capítulo 3.

PRIMERO EL HOMBRE

  1. Jesús volvió a entrar en la sinagoga. Estaba allí un hombre a quien se le había secado una mano.
  2. Y ellos le observaban fijamente para ver si curaba a alguien en Sábado, de forma que pudieran acusarle.
  3. Jesús le dijo al hombre que tenía la mano seca: «Sal aquí en medio.» 4. Y entonces dirigiéndose a ellos, les preguntó: «¿Es lícito en Sábado hacer el bien o hacer el mal, salvar la vida o matar?» Pero ellos permanecieron callados.
  4. Entonces mirando a su alrededor enfurecido, Jesús profundamente entristecido por la dureza de sus corazones, se dirigió al hombre: «Extiende la mano.» Y él la extendió y le fue restaurada.
  5. Los fariseos salieron e inmediatamente se confabularon con los herodianos para acaban con Jesús.
    El pueblo con él
  6. Jesús y los discípulos salieron hacia la costa y una gran multitud les siguió.
  7. Igualmente, muchos de Judea, de Jerusalén, de Idumea y de Transjordania, incluso procedentes de los alrededores de Tiro y Sidón, vinieron para conocer a Jesús, pues habían sido las cosas que él hacía.
  8. Jesús les dijo a los discípulos que dejaran una barca junto a la orilla por causa de la muchedumbre, para que la gente no le apretara.
  9. Jesús sanó a muchas personas, y cuantos sufrían de enfermedades se echaban ante él para que les tocase.
  10. Y los espíritus inmundos, al verle, caían ante sus pies y gritaban diciendo: «Tú eres el Hijo de Dios.»
  11. Pero Jesús les advertía que no debían darle a conocer públicamente.

LOS APÓSTOLES SON CONVOCADOS

  1. Jesús subió al monte, y llamó a quienes quiso para que fuesen con él.
  2. Designó a doce para que estuvieran con él, y para enviarlos a proclamar la Buena Nueva.
  3. a ejercer autoridad para echar fuera demonios;
  4. y designó a los doce, añadiéndole a Simón un nombre nuevo, el de Pedro.
  5. A Santiago, el hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano, también les dio un nombre nuevo, el de Boanergés, que quiere decir «hijos del trueno».
  6. También llamó a Andrés, a Felipe, a Bartolomé, Mateo, Tomás y Santiago, el hijo de Alfeo; Tadeo y Simón el zelota.
  7. Y también Judas Iscariote, el mismo que le traicionó entregándole.

CUANDO LA INSTITUCIÓN SE VE EN PELIGRO, ACUSA Y ATRIBUYE DESPROPÓSITOS.

  1. Cuando Jesús llegó a casa, volvió a congregarse una multitud, de manera que ni siquiera tenía tiempo para comer pan.
  2. Pero al enterarse sus parientes que Jesús estaba en casa, vinieron para atarle y llevársele por la fuerza, ya que ellos decían: «Está loco».
  3. Y los escribas que habían venido desde Jerusalén decían: «Tiene dentro de sí a Beelzebul», y «echa afuera los demonios por el poder del príncipe de los demonios».
  4. Entonces Jesús les llamó y les llamó en parábolas, diciéndoles: «¿Cómo puede Satán expulsar a Satán?»
  5. «Y si un reino dividido contra sí mismo, no podrá mantenerse en pie.»
  6. «Y si una casa está dividida contra sí misma tampoco podrá permanecer.»
  7. «Y si Satán está en pie de guerra contra sí mismo y se divide, no podrá mantenerse, porque su fin habrá llegado.
  8. «Nadie puede entrar en la casa del hombre fuerte para saquearla , amenos que primeramente se ate a su dueño, pues sólo entonces se podrá robar en la misma.»
  9. «Quiero aseguraros que de todos los pecados se perdonará a los hijos de los hombres; incluso las blasfemias, no importa a quien sea dirigidas;»
  10. «pero quienquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo no hallará perdón jamás, sino que será responsable de un pecado eterno.»
  11. Y esto lo dijo porque ellos decían: «Tiene dentro de sí un espíritu inmundo.»

LA FAMILIA DE JESÚS ESTA MAS ALLÁ DE LA SANGRE.

  1. Entonces, llegaron la madre y los hermanos de Jesús, pero no entraron, sino que mandaron llamarle.
  2. Había una multitud de personas sentadas en torno a Jesús, y le dijeron: «Mira, tu madre, tus hermanos y tus hermanas han venido a buscarte y te esperan afuera.»
  3. Y Jesús les respondió diciendo: «¿Quienes son mi madre y mis hermanos?»
  4. Y mirando a su alrededor, vio a todos los que estaban sentados en círculo, y dijo: «Aquí están mi madre y mis hermanos.»
  5. «Todo aquel que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre.»

Capítulo 4.

JESÚS ENSEÑA LA PALABRA

  1. Y volvió Jesús a enseñar junto a la orilla del mar. Se congregó una gran multitud en torno a él, por lo que se sentó en la barca y desde el agua siguió predicando a la gente que estaba en la orilla.
  2. En parábolas les mostró muchas cosas, y les decía en su enseñanza:
  3. «Escuchad: un labrador salió a sembrar.»
  4. «Y sucedió que mientras iba sembrando, parte de la semilla cayó al borde del camino. Vinieron los pájaros y la devoraron.»
  5. «Otra parte cayó en suelo pedregoso, donde no había mucha profundidad de tierra. Y por ser tan superficial brotó enseguida.»
  6. «Y cuando salió el sol, los brotes se marchitaron, porque su falta de raíz hizo que se secaran.»
  7. «Otra parte de la semilla cayó entre las zarzas. Estas ahogaron los brotes, y éstos no dieron fruto.»
  8. Otros granos cayeron en buena tierra, y dieron fruto en aumento; unos treinta; otros, sesenta; y otros, cien.
  9. Y Jesús decía: Quien tenga oídos para oír, que oiga.»
  10. Cuando estaba a solas, los otros discípulos que estaban con los apóstoles le preguntaron por las parábolas.
  11. Jesús les dijo: «A vosotros se os ha concedido saber el misterio del reino de Dios; pero a los que están afuera, sólo en parábolas,
  12. «para que mirar miren, pero no vean; y oír oigan, pero no entiendan, pues no quieren darse la vuelta para ser perdonados.»
  13. Y Jesús les dijo: «Si no entendéis esta parábola, ¿cómo comprenderéis todas las otras?»
  14. «El que siembra, la palabra siembra.»
  15. «Los del borde del camino son aquellos en quienes se siembra la palabra, pero inmediatamente viene Satán y se lleva la palabra sembrada en ellos.»
  16. «Y otros son como la tierra pedregosa, que cuando escuchan la palabra la reciben muy gozosos.»
  17. «Pero carecen de raíz. Son de corta vida. Y cuando llegan las aflicciones o las persecuciones por causa de la palabra, fácilmente se sientes ofendidos y se echan atrás.»
  18. «Otros son como las zarzas entre las que cayó la simiente; éstos son los que oyen la palabra»,
  19. «pero las preocupaciones de la vida, en engaño de la riqueza y las ambiciones ahogan la semilla, y se vuelve infructuosa.»
  20. «Y los de la tierra buena son quienes oyen la palabra y la reciben alegremente. Y les da fruto al treinta, al sesenta y al cien.»
  21. Jesús les dijo: «La luz no se enciende para ponerla debajo de un cacharro, ni debajo de una cama, sino en el candelero.»
    22.»Porque no hay hada escondido que no se llegue a manifestar un día; ni hay nada encubierto que no llegue a abrirse.»
  22. «Si alguno tiene oídos para oír, que oiga.»
  23. Y Jesús les dijo: «Fijaos bien en lo que os digo: Seréis medidos con la misma medida con que vosotros midáis, y hasta se os colmará la medida.»
  24. «Al que tiene, se le dará, y a quien no tiene, se le quitará incluso lo que tenga.»
  25. Les dijo Jesús: «Así es el reino de Dios: como un hombre que echa la semilla en la tierra.»
  26. «Después se tumba a dormir, y luego se levanta. Y así lo hace día tras día. La semilla va creciendo y madurando, sin que él sepa cómo ocurre.»
  27. «La tierra produce el fruto por sí misma. Primero, la hierba; luego una espiga; y finalmente el grano que llena la espiga.»
  28. «Y cuando el fruto está maduro, inmediatamente se mete en la hoz, porque ha llegado el tiempo de cosechar.»

EL REINO DE DIOS

  1. Dijo Jesús: «¿A qué podremos asemejar el reino de Dios? ¿De dónde podremos tomar una parábola para compararlo?
  2. «Se parece al grano de mostaza, que cuando se siembra en la tierra es la menor de las semillas:»
  3. «Pero cuando crece se hacer mayor que todas las hortalizas, son grandes ramas, donde las aves del cielo pueden morar bajo su sombra.»
  4. Con muchas parábolas como éstas enseñaba Jesús la palabra a los oyentes, adaptándolas al entendimiento de las gentes;
  5. Y sin parábolas no les hablaba; pero en privado Jesús explicaba a sus discípulos todas las cosas.
    Jesús calma la tempestad.
  6. Al llegar la tarde de aquel día, Jesús les dijo: «Crucemos al otro lado del mar.»
  7. Y despedida la gente, salieron en la barca. Otras embarcaciones les acompañaban.
  8. Ocurrió que se levantó un viento fuerte, y las olas golpeaban impetuosamente contra el barco hasta inundarlo.
  9. Pero Jesús estaba en la popa durmiendo, recostado en un cabeza. Entonces, le despertaron y le dijeron: «Maestro, ¿no te importa que estemos a punto de perecer?»
  10. Levantándose, Jesús reprendió a los vientos; y dirigiéndose al mar, le dijo: «¡Cállate! ¡Enmudece!» El viento cesó y el mar quedó calmado.
  11. Entonces, Jesús les dijo: «¿Por qué teníais tanto temor? ¿Cómo es que no tenéis fe?
  12. Ellos sintieron gran temor, y se decían unos a otros: «¿Quién es este hombre, que hasta el viento y el mar le obedecen?»

Capítulo 5.

LIBERACIÓN DEL ENDEMONIADO DE GERASA.

  1. Cruzaron el mar y entraron en la región de los gerasenos.
  2. Al salir Jesús de la embarcación, apareció inmediatamente un hombre con un espíritu inmundo que salía de entre las tumbas.
  3. Este hombre vivía en los sepulcros, y ni con cadenas lograban sujetarle.
  4. Muchas veces le habían atrapado con grillos y cadenas, pero él había roto las ataduras y había hecho trizas las cadenas. ahora ya nadie se atrevía a intentar someterle.
  5. Este hombre iba todos los días, de noche y de día, por entre las tumbas y por los montes lanzando gritos y cortándose con las piedras.
  6. Al ver a Jesús desde lejos, corrió y se postró ante él.
  7. Y gritando a gran voz, le dijo: «¿Qué tienes que ver conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Por Dios te conjuro que no me atormentes.»
  8. Jesús dijo: «¡Sal de él, espíritu inmundo! ¡Sal de este hombre!»
  9. Entonces, Jesús le preguntó: «¿cómo te llamas?» Y él respondió: «Legión es mi nombre, porque somos muchos.»
  10. Y le rogó mucho que no los expulsara de aquella región.
  11. Había allí cerca, en el monte, una gran piara de cerdos paciendo.
  12. Y los espíritus inmundos le rogaron a Jesús que los enviase al interior de los puercos, para morar en ellos.
  13. Jesús se lo permitió. Y al salir los espíritus inmundos, penetraron en los cerdos, y toda la piara, unos dos mil animales, se lanzaron por un precipicio y se ahogaron en el mar.
  14. Los porqueros huyeron y contaron lo acontecido en la ciudad y por los campos. Entonces las gentes vinieron a ver lo que había sucedido.
  15. Cuando llegaron hasta Jesús, hallaron al hombre que había estado endemoniado; estaba sentado, vestido y en sus cabales. Era el mismo que había estado poseído por una legión de espíritus inmundos. Y la gente sintió miedo.
  16. Los testigos contaban lo que le había sucedido al endemoniado y también lo de los cerdos.
  17. Entonces, le pidieron a Jesús que se marchase de su tierra.
  18. Al embarcar, el hombre que había estado poseído, le rogó a Jesús que le permitiese acompañarle.
  19. Pero Jesús no se lo consintió, sino que le dijo: «Vete a tu casa, con los tuyos, e informa a tu gente de las cosas que el Señor ha hecho contigo, y la misericordia que te ha mostrado.»
  20. El partió y empezó a predicar en Decápolis las cosas que con él había hecho el Señor, y todos se maravillaban.
    Resurrección de la hija de Jairo; La mujer que tocó el manto de Jesús
  21. Cuando Jesús volvió a cruzar en la embarcación al otro lado, ya se había congregado una enorme multitud.
  22. En esto llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo. Al ver a Jesús, cayó a sus pies.
  23. Y le dijo: «Mi hija está a punto de morir. Ven y pon tus manos sobre ella para que sane y pueda vivir.»
  24. Jesús fue con él. Le seguía todo el gentío, apretándole. 25. Y he aquí que una mujer que llevaba doce años sufriendo de flujo de sangre, 26. y había padecido mucho con muchos médicos, con quienes lo había gastado todo; sin haber mejorado, sino antes bien iba de mal en peor,
  25. como había oído hablar de Jesús y las cosas que había hecho, se aproximó por detrás para tocarle la túnica.
  26. Porque ella decía: «Con sólo que pudiera tocar su vestido, quedaría sanada.»
  27. Al hacerlo, inmediatamente se secó la fuente donde manaba la sangre, y ella supo que su cuerpo había sido restaurado.
  28. Jesús, sabiendo dentro de sí que había salido poder sanador de su interior, se volvió hacia la multitud, y les dijo: «¿Quién ha tocado mis vestidos?»
  29. Los discípulos le dijeron: «¿Ves que la gente va apretándote, y tú preguntas que quién te ha tocado?»
  30. Entonces, Jesús se volvió para ver quién había sido.
  31. La mujer, temerosa y temblando, sabiendo lo que le había sucedido, se acercó y se postró ante Jesús, contándole toda la verdad.
  32. Le dijo así: «Hija, tu fe te ha sanado. Vete en paz, y queda curada de tu mal.»
  33. Mientras Jesús decía estas palabras, llegaron de la casa del jefe de la sinagoga, informando: «Tu hija ha muerto. ¿Para qué siguen molestando al Maestro?»
  34. Jesús escuchó o dicho y le dijo al principal de la sinagoga: «No temas. Cree solamente.»
  35. Y Jesús no permitió que le acompañara nadie, excepto Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago.
  36. Entraron en la casa del jefe de la sinagoga, y se toparon con el alboroto del llanto y los gritos de los hombres. 39. Y al entrar, Jesús les dijo: «¿Por qué todo este alboroto y estos llantos? La niña no ha muerto, sino que duerme.»
  37. Ellos se burlaron. Pero Jesús los sacó afuera a todos, quedándose sólo con el padre y la madre y los que con él venían. Luego, entró donde estaba colocada la niña.
  38. Y tomándola de la mano, Jesús le dijo: «Telitha kumi», lo que traducido quiere decir: «Niña, yo te lo digo: ¡Levántate!»
  39. E inmediatamente la niña se levantó y comenzó a andar, pues tenía doce años. Todos quedaron absolutamente boquiabiertos.
  40. Y Jesús mandó estrictamente que aquello no se hiciera público. Y también dijo que le dieran de comer a la niña.

Capítulo 6.

EL RECHAZO DE LOS PAISANOS.

  1. Desde allí, Jesús vino a su tierra natal, seguido por sus discípulos.
  2. Y al llegar el sábado, fue a la sinagoga para enseñar. Todos cuantos le escuchaban decían maravillados: «¿De dónde sabe este hombre estas cosas, y de dónde le ha sido dada esta sabiduría? ¿Y cómo es que realiza con sus manos tantos prodigios?»
  3. ¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, de José, de Judas, y de Simón? ¿No viven con nosotros también sus hermanas?» Y se escandalizaban de él.
  4. Entonces Jesús les dijo: «Es en su tierra natal, entre sus parientes, y en su propia casa, donde no se honra al profeta.»
  5. Y no pudo realizar allí ningún hecho prodigioso -excepto sanar a unos pocos enfermos imponiéndoles las manos-,
  6. admirándose de la incredulidad de ellos. Pero siguió recorriendo las aldeas de los alrededores y enseñando en ellas.
    Jesús organiza la misión
  7. También convocó a los doce y los envió de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos,
  8. y encargándoles que no llevaran nada consigo, excepto un bastón. Ni pan, ni alforja, ni dinero en el cinturón.
  9. Sandalias podían llevar, pero no debían tomar consigo dos túnicas.
  10. Y Jesús les dijo: «Dondequiera que entréis en una casa, quedaros allí hasta que salgáis del lugar.»
  11. «Y donde no quieran recibiros, ni quieran oíros, al salir de aquel lugar sacudid el polvo de vuestros pies como testimonio contra ellos.»
  12. Ellos salieron, pues, y proclamaron que los hombres habían de arrepentirse.
  13. Expulsaron muchos demonios, y ungieron con aceite a muchos enfermos y los sanaron.
    Herodes tiembla de nuevo
  14. La fama de Jesús se extendió, y el rey Herodes se dijo a sí mismo: «Juan el Bautista ha sido levantado de los muertos, y por eso obra en él este poder milagroso.»
  15. Pero otros decían: «Este es Elías.» Y otros: «Debe de ser uno de los profetas.»
  16. Pero oyéndolo Herodes, dijo: «Este es Juan a quien yo ordené decapitar, que ha resucitado.»
  17. Porque Herodes había arrestado a Juan y lo había encadenado en prisión por causa de Herodías, esposa de su hermano Felipe, con la cual se había casado.
  18. Porque Juan le había dicho a Herodes: «No te es lícito tener por esposa a la mujer de tu hermano.»
  19. Herodías odiaba a Juan, y quería matarlo, pero no sabía cómo lograrlo.
  20. Además, Herodes temía a Juan, ya que le constaba que era hombre justo y santo. De manera que lo amparaba. Cuando lo oía, se inquietaba profundamente, pero lo escuchaba de buena gana.
  21. Pero cuando llegó el cumpleaños de Heredes, se organizó un banquete para la corte. También fueron invitados los jefes militares y civiles de Galilea.
  22. La hija de Herodías participó danzando. Herodes quedó muy satisfecho con la muchacha así como los otros comensales. Y entonces el rey le dijo: «Pídeme lo que más desees. Yo te lo daré.»
  23. Y le juró: «Te concederé cuanto me pidas; hasta la mitad de mi reino.»
  24. Saliendo, la muchacha consultó con su madre: «·¿Qué puedo pedir?» Su madre le dijo: «Pide la cabeza de Juan el Bautista.»
  25. Y entrando en la sala apresuradamente, la muchacha le dijo al rey: «Quiero la cabeza de Juan el Bautista.»
  26. El rey se entristeció mucho porque no podía negarse, ya que lo había jurado ante sus invitados.
  27. De modo que llamó inmediatamente a un verdugo y le pidió que trajese la cabeza de Juan el Bautista. El verdugo fue y degolló a Juan en la prisión. 28. Luego trajo la cabeza del Bautista en una fuente y se la entregó a la muchacha, y ésta se la entregó a su madre.
  28. Al enterarse los discípulos de Juan, fueron para tomar su cuerpo y depositarlo en una tumba.
  29. Los apóstoles se reunieron con Jesús y le informaron de cuanto habían hecho y enseñado.
    Jesús se preocupa de los suyos.
  30. Jesús les dijo: «Venid vosotros aparte a un lugar desierto donde podréis descansar un poco». Porque eran muchos los que iban y venían, de forma que les faltaba tiempo hasta para comer.
  31. Así que se fueron en la barca a un lugar desierto, sin que nadie se enterara.
  32. Pero algunos les vieron partir, y muchos de numerosas ciudades corrieron hasta el lugar a donde se dirigían, adelantándoseles por tierra.
    Jesús revela el secreto de la división-multiplicación.
  33. Al llegar, Jesús vio una gran multitud, y sintió compasión por ellos, pues los vio como si fueran ovejas sin pastor. Entonces les enseñó muchas cosas.
  34. Era ya hora avanzada, cuando se le acercaron los discípulos y le dijeron: «Es ya tarde, y el lugar es desierto».
  35. «Despide a la gente para que vayan a los campos y aldeas de alrededor y se compren la comida.»
  36. Pero Jesús les respondió: «Dadles vosotros de comer». Ellos dijeron: «¿Vamos a salir ahora a comprar doscientos denarios de pan para que coma esta gente?»
  37. Y les dijo: «¿Cuántos panes tenéis? Id a verlo.» Lo comprobaron y dijeron: «Cinco y dos pescados.»
  38. Entonces les pidió que dieran instrucciones a la gente para que se reclinaran en grupos de unos cien o unos cincuenta sobre la hierba verde.
  39. Se reclinaron por grupos de ciento y de cincuenta.
  40. Y tomando los cinco panes y los dos pescados, Jesús levantó sus ojos al cielo, bendijo a Dios y partió los panes dándoles a los discípulos para que los pusieran delante de la gente. También dividió los dos pescados entre todos.
  41. Todos comieron y quedaron satisfechos.
  42. Y los trozos de pan y de pescado que sobraron llenaron doce canastas.
  43. Los que comieron fueron cinco mil varones.
  44. Inmediatamente después, Jesús instó a los discípulos a subir a la barca e ir delante de él al otro lado del mar, a Betsaida, mientras él despedía a la multitud.
  45. Una vez despedidos, Jesús se apartó al monte a orar.
  46. Y al llegar la noche, la embarcación estaba en medio del mar, y Jesús solo en la otra orilla.
    Jesús viene al auxilio de los suyos.
  47. Pero viéndoles cansados de remar contra el viento, hacia las tres de la madrugada se acercó Jesús a la barca, caminando sobre el mar, e hizo gesto de pasar junto a ellos.
  48. Pero los discípulos, al verle caminar sobre agua, creyeron que se trataba de un fantasma, y comenzaron a lanzar gritos.
  49. Todos le veían y estaban horrorizados. Pero Jesús se dirigió a ellos y les dijo: «Animo. Soy yo. No temáis.»
  50. Entonces subió a la barca, y el viento cesó; ellos no podían dar crédito a lo que habían visto.
  51. Ni comprendían lo que había ocurrido con los panes, pues sus corazones estaban endurecidos.
  52. Llegaron a tierra y se acercaron a Genesaret, donde dejaron la barca amarrada.
  53. Apenas salieron de la embarcación, la gente reconoció a Jesús.
  54. Y él recorrió toda aquella región. Las gentes traían en parigüelas a los enfermos hasta el lugar donde oían que estaba Jesús.
  55. Dondequiera que iba, fuesen pueblos, ciudades o caseríos, colocaban a los enfermos en fila y le rogaban que les dejase tocar aunque sólo fuera el borde de sus vestidos. Y cuantos le tocaban eran sanados.

Capítulo 7.

HIPOCRESÍA RESPECTO A LA IMPUREZA, LAS OFRENDAS Y LA RESPONSABILIDAD FAMILIAR

  1. Se reunieron con Jesús los fariseos y algunos de los escribas que venían de Jerusalén.
  2. Y al ver a algunos de sus discípulos comer pan con manos impuras, es decir, sin lavar (porque los fariseos, y todos los judíos, no comen sin haberse lavado primeramente las manos hasta la muñeca, guardando así las tradiciones de los ancianos. 4. Y cuando vuelven del mercado tampoco comen si antes no se purifican rociándose. Y muchas otras costumbres referentes al lavado de los vasos y los utensilios de cocina),
  3. le preguntaron a Jesús: «¿por qué no siguen tus discípulos las tradiciones de los ancianos, sino que comen el pan sin lavarse antes las manos?
  4. Y Jesús les respondió: «Bien profetizó Isaías acerca de vosotros, hipócritas, como está escrito: «Este pueblo con los labios me honra, pero su corazón está muy alejado de mí.»
  5. «Y en vano me adoran, enseñando ordenanzas que son mandamientos de hombres.»
  6. «Dejando el mandamiento de Dios os aferráis a la tradición de los hombres.»
  7. Jesús les dijo: «Ponéis a un lado el mandamiento de Dios para poder cumplir vuestras propias tradiciones.»
  8. «Porque Moisés dijo: «Honra a tu padre y a tu madre», y «quien hable mal de su padre o de su madre, póngase fin a su vida.»
  9. Sin embargo, vosotros decís: «Si uno dice a su padre o a su madre: «Aquello con lo que yo podría serte de ayuda es algo ofrecido a Dios»,
    12 «entonces, ya no permitís que haga nada por su padre o por su madre, 13. y así se anula la Palabra de Dios por la tradición que habéis recibido; y muchas cosas semejantes a ésta hacéis.»
  10. Entonces, llamando de nuevo a la multitud Jesús dijo: «Escuchadme todos y comprended».
  11. «Nada exterior, de cuanto entra en el hombre puede mancharlo». 16. Pero las cosas que salen del interior del hombre son las que verdaderamente le ensucian.»
  12. Cuando entró en casa, después de despedir a la gente, los discípulos le preguntaron qué significaba aquella parábola.
  13. Jesús les dijo: «¿Tan incapaces sois para discernir? ¿No comprendéis que lo que entra en el hombre desde el exterior no le puede contaminar», 19.pues no entra en su corazón sino en el vientre, y termina en la letrina?» Así declaraba limpios todos los alimentos.
  14. Y Jesús añadió: «Lo que contamina al hombre sale de su interior.»
  15. «Pues del corazón del hombre salen los malos pensamientos, las fornicaciones, los robos, los asesinatos», 22.los adulterios, los egoísmos, las iniquidades, los engaños, los orgullos, arrogancias y estupideces.»
  16. «Todas estas maldades proceden del corazón del hombre, y son las que le contaminan».
    Jesús y una extranjera.
  17. Desde allí Jesús se fue a la región de Tiro. Entró en una casa donde pretendía pasar de incógnito, pero no logró ocultarse.
  18. Inmediatamente se enteró una mujer de que Jesús estaba allí, y vino a él, pues su hija estaba poseída por un espíritu inmundo. Entró y se puso a los pies del Señor.
  19. La mujer era griega de origen sirofenicio; y le rogó a Jesús que le expulsara aquel demonio de su hija.
  20. Entonces Jesús le dijo: «Deja que los hijos propios sean los primeros en quedar satisfechos. Pues no es justo quitarles el pan a los hijos para dárselo a los perros.»
  21. Ella le respondió y le dijo: «Sí, Señor; pero también los perros, debajo de la mesa comen las migajas que se les caen a los hijos.»
  22. Jesús entonces dijo: «Por esta palabra que has dicho, mujer, ve en la seguridad de que el espíritu inmundo ya le ha salido de tu hija.»
  23. Y la mujer se fue hacia su casa, y allí encontró a su hija echada sobre el lecho, liberada de su posesión.
  24. Y al salir de la región de Tiro, Jesús pasó por Sidón hacia el mar de Galilea, cortando por la región de Decápolis.
    Jesús y un sordomudo
  25. Allí le trajeron a un hombre sordo y con dificultades al hablar. Le pidieron que pusiera sus manos sobre él.
  26. Jesús le sacó del grupo de gente entre quienes estaba, y estando a solas Jesús le metió los dedos en los oídos y le tocó la lengua con su saliva.
  27. Levantando los ojos al cielo, Jesús gimió y dijo: «¡Effalá!» que significa «¡ábrete!»
  28. Y los oídos de aquel hombre se abrieron, e inmediatamente se desató su lengua y logró hablar correctamente.
  29. Jesús les encargó que no lo contasen a nadie, Pero cuanto más les pedía que lo callasen, más lo divulgaban ellos.
  30. Y entusiasmados sobremanera decían: «Todo lo ha hecho bien. Hace oír a los sordos y hablar a los mudos.»

Capítulo 8.

JESÚS ENSEÑA QUE COMPARTIENDO HAY PARA TODOS… Y SOBRA.

  1. Aquellos días volvió a congregarse una gran multitud, y no tenían qué comer. Entonces, Jesús llamó a los discípulos y les dijo:
  2. «Siento compasión por esta gente. Llevan tres días conmigo, y no tienen nada para comer.»
  3. «Si les despido, y emprenden el regreso a casa en ayunas, se desmayarán por el camino; y los hay que han venido de muy lejos.»
  4. Y los discípulos le dijeron: ¿Y quién puede darles pan para satisfacerlos aquí en pleno campo?
  5. Jesús les preguntó: «¿Cuántos panes tenéis?» Ellos respondieron: «Siete».
  6. Jesús mandó a la muchedumbre reclinarse en el suelo, y tomando los panes dio gracias, los partió y se los entregó a sus discípulos para que sirvieran a la multitud.
  7. También tenían unos cuantos pescados; y bendiciéndolos, también los entregó para que los sirviesen.
  8. Comieron y quedaron satisfechos, pues los pedazos que sobraron llenaron siete canastas.
  9. Eran unos cuatro mil los congregados. Y Jesús les despidió.
  10. Inmediatamente después, embarcaron Jesús y los discípulos rumbo a la región de Dalmanuta.
    El vértice de la pirámide de buscar cómo destruir a Jesús
  11. Los fariseos se acercaron para discutir Jesús. Y pedían una señal del cielo con el fin de tentarle.
  12. Y con un suspiro desde los profundo de su espíritu, Jesús dijo: ¿Por qué busca una señal esta generación? Os digo con toda seguridad que a esta generación no se le dará señal.»
    Los discípulos despistados
  13. Y dejándoles, Jesús se embarcó y cruzó a la otra orilla.
  14. Pero ellos olvidaron tomar el pan consigo. Sólo llevaba un pan en la barca.
  15. Entonces Jesús les dijo: «Tened cuidado con la levadura de los fariseos y con la levadura de Herodes.»
  16. Ellos hacían comentarios unos con otros, pues no llevaban pan consigo.
  17. Al percatarse de ello, Jesús les dijo: «¿Por qué pensáis en que no tenéis pan? ¿No o dais cuenta ni comprendéis? ¿Tan endurecidos están vuestros corazones?
  18. «Teniendo ojos, ¿no podéis ver? ¿Y no podéis oír teniendo oídos? ¿Es que no lo recordáis?»
  19. «Cuando dividí los cinco panes entre los cinco mil, ¿cuántas canastas llenas de pedazos tomasteis con vosotros?» Ellos respondieron: «Doce».
  20. «Cuando los siete panes a los cuatro mil ¿cuántas fueron las canastas llenas con los pedazos que sobraron?» Ellos respondieron: «Siete».
  21. Y Jesús les dijo: «¿Es que no lo comprendéis todavía?»
    Los pobres ciegos son iluminados
  22. Llegaron a Betsaida y le trajeron un hombre ciego, rogándole que le tocase.
  23. Tomándole por la mano, Jesús le sacó fuera del pueblo; y escupiendo en sus ojos, le impuso las manos y le preguntó si veía algo.
  24. Mirando hacia arriba, dijo: «Veo a los hombres como árboles que caminan».
  25. Entonces Jesús volvió a imponerle las manos sobre sus ojos. Fijó atentamente la mirada y su vista le fue restaurada. Podía verlo todo claramente.
  26. Jesús le mandó a su casa, diciéndole: «No debes entrar en el pueblo».
    A Pedro se le ha revelado quién es Jesús
  27. Jesús y sus discípulos prosiguieron su camino pasando por los pueblos de Cesarea de Filipo. Por el camino, Jesús les preguntó a los discípulos: ¿Quién dicen los hombres que soy yo?»
  28. Y ellos le respondieron: «Juan el Bautista, dicen unos; y otros, Elías; pero otros dicen que uno de los profetas.»
  29. Jesús les preguntó: «¿Pero vosotros quién decís que soy?» Respondiendo, Pedro dijo: «Tú eres el Mesías».
  30. Y Jesús les advirtió que no debían decírselo a nadie.
    Los discípulos no entienden la muerte de Jesús
  31. Entonces comenzó a enseñarles que el Hijo del Hombre tendría que sufrir mucho, y ser rechazado por los ancianos y por los principales sacerdotes, así como por los escribas. Y que sería asesinado, pero tres días después se levantaría de nuevo.
  32. Esto se los dijo abiertamente. Y tomándole aparte, Pedro comenzó a reprender a Jesús.
  33. Pero Jesús se volvió y mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro, diciéndole: «¡Fuera de aquí, Satán! ¡No te importan las cosas de Dios, sino las de los hombres!»
    Lo que cuesta seguir a Jesús
  34. Entonces llamó a la gente y a sus discípulos, y les dijo: «Si alguno desea seguirme, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y vaya en pos de mí.»
  35. «Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; pero cualquiera que pierda su vida por mi causa y por la Buena Nueva, la salvará.
  36. «Porque ¿qué le beneficiará a un hombre ganar el mundo entero, si después pierde su vida?»
  37. «¿Qué podría dar un hombre a cambio de su vida?»
  38. Porque cualquiera que se avergüence de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, de ése también se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en la gloria de su Padre, con los santos ángeles.

Capítulo 9.

LA TRANSFIGURACIÓN DE JESÚS

  1. Jesús les dijo:»Con seguridad os digo que hay algunos aquí en pie conmigo, que no saborearán la muerte hasta que vean venir el reino de Dios con poder».
  2. Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a Juan, y subió sólo con ellos a un monte alto. Allí se transfiguró delante de ellos.
  3. Y sus vestidos se volvieron resplandecientemente blancos, como no podría nadie emblaquecerlos en toda la tierra.
  4. Y les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús.
  5. Respondiendo Pedro le dijo a Jesús:»Maestro mío, es bueno que nos quedemos aquí. Hagamos tres tiendas, una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías.
  6. Porque Pedro no sabia lo que proponía, ya que estaban profundamente impresionados.
  7. Entonces vino una nube que les cubrió con su sombra. Y una voz salió de la nube:»Este es mi hijo el amado . Escuchádle».
  8. Y repentinamente miraron alrededor y no vieron ya a nadie más que a Jesús entre ellos.
  9. Al bajar del monte, Jesús pidió que no se relatara a nadie las cosas que habían visto, excepto cuando el hijo del hombre se levantara de los muertos.
  10. Y ellos guardaron su palabra, discutiendo entre sí que cosa sería aquello de «levantarse entre los muertos».
  11. Le preguntaron:¿ «Porque dicen los escribas que Elías ha de venir primeramente?
  12. Jesús les dijo:»Verdaderamente, Elías ha de venir antes para restaurar todas las cosas ¿pero como se explica que respecto al Hijo del hombre esté escrito que deberá sufrir mucho y ser rechazado?».
  13. «Pues yo os digo que, efectivamente, Elías ha venido, y ellos le hicieron todo lo que quisieron tal y como estaba escrito respecto a él».
  14. Cuando volvieron a donde estaban los discípulos vieron que se había congregado una gran multitud y había una gran multitud que discutían con ellos.
  15. E inmediatamente, al ver a Jesús, se sorprendieron y corrieron a saludarle.
  16. Jesús les pregunto:¿Qué discutíais con ellos?.

LA ORACIÓN DE FE TODO LO VENCE

  1. Respondió uno de la multitud:»Maestro yo te traje a mí hijo, porque tiene un espíritu mudo.»
  2. Y cuando, le convulsiona, le zarandea y le hace soltar espuma por la boca y rechinar los dientes. Así se va consumiendo. Yo les pedí a tus discípulos que lo expulsaran, pero no han sido capaces de hacerlo.
  3. Entonces Jesús les respondió:»¡oh, generación incrédula! ¿hasta cuando tendré que estar entre vosotros?¿Cuánto tiempo tendré que aguantaros?¡traédlo acá!.
  4. Y se lo trajeron. Pero en cuanto el espíritu vio a Jesús, inmediatamente le tiró el muchacho con violencia; y caído en tierra, se retorcía y echaba espumarajos.
  5. Jesús le preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que esto le viene ocurriendo? y este respondió:»desde la infancia».
  6. Y con frecuencia le echa al fuego y al agua con el propósito de destruirle; así que si puedes hacer algo, ten compasión de nosotros y ayúdanos.»
  7. Jesús le respondió:»Todo es posible para quien cree».
  8. Inmediatamente, dijo el padre del muchacho:»yo creo, pero ayuda mí incredulidad».
  9. Y Jesús viendo que se estaba agolpando el gentío increpó al espíritu inmundo:»Espíritu mudo y sordo, te lo ordeno; sal y no vuelvas nunca a entrar en él.
  10. Entonces, gritándole y convulsionandole, salvó el espíritu inmundo, dejando al chico como muerto. Muchos creían que verdaderamente había fallecido.
  11. Jesús le tomó por la mano, le incorporó, y el muchacho se puso en pie liberado.
  12. Cuando entraron en casa los discípulos le preguntaron en privado:»¿Por qué no fuimos nosotros capaces de liberarle?».
  13. Jesús respondió:»Esta clase con nada se le puede hacer salir si no con oración».

LOS DISCÍPULOS SIGUEN SIN ENTENDER LA MUERTE DE JESÚS

  1. Desde allí atravesaron Galilea, pero Jesús no quería que se supiera.
  2. Por que les enseñaba a los discípulos y les decía:»El hijo del hombre será traicionado y entregado en manos de los hombres que
  3. Pero ellos no entendían su palabra, y tenían miedo de preguntarle.

JESÚS NO QUIERE PIRÁMIDES DE PODER EN SU IGLESIA

  1. Llegaron a Cafarnaúm. Estando en casa Jesús les preguntó:» ¿De qué discutíais en el camino?».
  2. Ellos guardaron silencio porque en el camino habían estado discutiendo sobre quién de ellos era el mayor.
  3. Jesús se sentó llamó a los doce y les dijo:»Si alguno desea ser el primero será el último de todos y el servidor de todos.
  4. Y tomando a un niño, lo puso en medio de todos ellos, y abrazándolo les dijo:
  5. «El que acoja a un niño como éste en mí nombre, me recibe a mí, y quien me acoge a mí, no me recibe a mí, sino a quién me envió.»

¿QUEREMOS TENER EL MONOPOLIO DE JESÚS?

  1. Juan le dijo:»Maestro hemos visto a uno que en tu nombre echaba fuera demonios, pero él no nos sigue a nosotros; de modo que se lo prohibimos por no venir con nosotros.
  2. Pero Jesús les dijo:»no se lo prohibáis, por que no hay nadie que haga una obra poderosa en mi nombre y hable mal de mí.»
  3. «Porque quien no está en contra nuestra por nosotros esta.
  4. Cualquiera que os dé ha beber un vaso de agua por ser vosotros del Mesías, os aseguro que de ningún modo perderá su recompensa.»

¡CUIDADO CON ESCANDALIZAR!
42.»Y cualquiera que ofenda a uno de estos pequeños en su fe, bueno le sería a quien tal hiciera que le atasen alrededor del cuello una piedra de moler, y que le echaran al mar.»

  1. Si es tu mano la que te hace tropezar, córtatela. Mejor es entrar en la vida manco que con las manos ir a parar a la gehema
  2. Donde el gusano de ellos nunca muere, y el fuego nunca se apaga.
  3. «Y si es tu pie el que te hace caer, córtatelo. Es mejor entrar en la vida cojo que ser echado con los dos pies a la gehenna.
  4. «Allí no muere el gusano de la corrupción, y el fuego no se puede apagar.
  5. «Y si es el ojo el que causa tu tropiezo, sácatelo. Mejor es entrar tuerto en el reino de Dios que ser echado a la gehenna con los dos ojos.»
  6. «Allí no se muere el gusano de ellos y el fuego nunca se apaga.»
  7. «Pues cada uno será salado al fuego.»
  8. «La sal es buena pero si se vuelve insípido, ¿Con qué la sazonaréis?. Tened sal en vosotros mismos, y estad en paz los unos con los otros.»

(2) Los versículos 44 y 46, que son idénticos al versículo 48, son omitidos en los textos mas antiguos.

Capítulo 10.

LA MORAL DE LA COMUNIDAD MESIÁNICA.

  1. Levantándose de allí, Jesús entró en el territorio de Judea y pasó a otro lado del Jordán. Las gentes volvieron a juntarse. Y Jesús les enseñaba.
  2. Se aproximaron los fariseos y le preguntaron si era lícito que un hombre pudiera despedir a su mujer, pues querían probarle.
  3. Jesús respondió y les dijo:
  4. «¿Qué os ordenó Moisés?. Ellos dijeron: «Moisés permitió que se redactara un documento de divorcio para despedirla».
  5. Y Jesús les dijo: «Por la dureza de vuestros corazones os escribió Moisés ese mandamiento».
  6. «Pero desde el principio de la creación, Dios hizo al hombre varón y hembra».
  7. «Por esta causa, un varón dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer»,
  8. «Y los dos serán una carne, ya que no seguirán siendo dos sino una sola carne».
  9. «De modo que lo unido por Dios bajo un mismo yugo, no deberá separarlo el hombre».
  10. Al llegar a casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre esto.
  11. Y Jesús les dijo: «El que despida a su mujer y se case con otra, comete adulterio con ella».
  12. «Y si ella despide a su esposo para casarse con otro, comete adulterio».

JESÚS SIEMPRE TUVO TIEMPO PARA LOS PEQUEÑOS.

  1. Luego le trajeron unos niños para que los tocara; pero los discípulos les regañaron.
  2. Cuando Jesús lo vio, se enojó y les dijo: «Dejad que los niños vengan a mí; no se lo impidáis, porque el reino de Dios es de los que son como ellos».
  3. Verdaderamente os digo que quienquiera que no reciba el reino de Dios como un niño, por ningún otro medio podrá entrar en él.
  4. Y envolviéndolos con sus brazos, Jesús les bendecía poniendo sus manos sobre ellos.

LOS RICOS SOLO SERÁN PERDONADOS DESDE LA POBREZA.

  1. Al emprender el camino, vino uno corriendo y arrodillándose le preguntó: «Maestro bueno, ¿Qué puedo yo hacer para heredar la vida eterna?».
  2. Y Jesús le dijo:»¿Por qué me llamas «bueno»?. Nadie es bueno sino uno: Dios».
  3. «Tú conoces los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, honrarás a tu padre y a tu madre».
  4. Entonces le dijo: «Maestro, todas estas cosas las he observado desde mi juventud».
  5. Pero Jesús, mirándole amorosamente, le dijo: «Una cosa te falta: ve y vende las cosas que posees para dar su importe a los pobres. Así te harás un tesoro en el cielo. Y tú sígueme».
  6. Pero él se sintió triste por esta palabra, y se marchó afligido porque tenía muchas posesiones.
  7. Mirando a su alrededor, Jesús les dijo a sus discípulos: «¡Qué difícil les será entrar en el reino de Dios a quienes poseen riquezas!»
  8. Y los discípulos se quedaron sorprendidísimos por las palabras de Jesús. Entonces, el Señor les respondió así: «Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios!».
  9. «Le es más fácil a un camello entrar a través del ojo de una aguja de remendar redes que a un hombre rico acceder al reino».
  10. Ellos se asombraron todavía más y se preguntaban: ¿y quién podrá salvarse?»
  11. Mirándoles, Jesús dijo: «Para los hombres es imposible, pero para Dios no los es; todas las cosas son posibles para Dios».
  12. Entonces Pedro empezó a decirle: «Mira, nosotros hemos dejado todas las cosas y te hemos seguido.»
  13. Jesús dijo: «Ciertamente os digo que no hay nadie que haya dejado casa o hermanos y hermanas, o madre o padre o hijos, o campos por mi causa, y por causa de la Buena Nueva»
  14. «que no reciba al cien por uno en este tiempo: casa y hermanos, madres y hermanas, y campos junto con persecuciones; y en la era venidera la vida eterna».
  15. «Muchos primeros serán los últimos, y muchos últimos serán los primeros».

AL ACERCARSE AL CENTRO DEL PODER, JESÚS SE APROXIMA A LA MUERTE.

  1. Subían hacia Jerusalén, y Jesús caminaba delante de los discípulos, quienes, asombrados, sentían temor. Llamando a los doce, Jesús comenzó a contarles las cosas que le iban a suceder.
  2. «Mirad, vamos caminando hacia Jerusalén, y el Hijo del hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas. Ellos le condenarán a muerte poniéndole en manos de los gentiles».
  3. «Estos se burlarán de él, escupiendole, azotándole y asesinándole. Y tres días después, el se volverá a levantar».

CON JESÚS NO VALE EL ENCHUFISMO.

  1. Santiago y Juan, los dos hijos de Zebedeo, se le aproximaron y le preguntaron:»Maestro, nuestro deseo es que tú nos concedas lo que queramos».
  2. Jesús les preguntó: ¿Y qué deseáis que yo os haga?».
  3. Y ellos le dijeron: «Concédenos que podamos sentarnos en tu gloria, uno de nosotros a tu derecha y el otro a tu izquierda».
  4. Jesús les contestó: «No sabéis qué pedís. ¿Podéis beber la copa de la que yo tengo que beber? ¿Podéis bautizaros en el bautismo en que yo he de hacerlo?».
  5. Ellos le dijeron: «Podemos» Jesús les dijo: «Beberéis de la copa que yo he de beber, y del bautismo con el que yo estoy bautizado también vosotros lo seréis».
  6. «Pero el sentaros a mi derecha o a mi izquierda no me corresponde a mí concederlo. Es de aquellos para quienes ha sido preparado.»
  7. Al oírlo los diez, se indignaron contra Santiago y Juan.
  8. Y llamándoles, Jesús les dijo: «Sabéis que los tenidos por gobernantes de las naciones, se enseñorean sobre ellas, y que los grandes ejercen allí su autoridad».
  9. Pero entre vosotros no será así; sino que cualquiera de vosotros que desee hacerse grande, será vuestro siervo.
  10. «Y aquel que aspire a ser el primero entre vosotros, será esclavo de todos».
  11. «Porque el propio Hijo del hombre no vino para que le sirvieran, sino para servir y dar su vida como rescate por muchos».

MUY CERCA YA DE JERUSALÉN, JESÚS ENCUENTRA A UN VAGABUNDO RICO EN FE.

  1. Llegaron a Jericó. Una considerable muchedumbre salió al encuentro de Jesús y los discípulos cuando éstos salían de la ciudad. Junto al camino estaba sentado un vagabundo ciego llamado Bartimeo, es decir, hijo de Timeo.
  2. Y oyendo que pasaba Jesús el Nazareno, empezó a gritar, diciendo: «¡Jesús, Hijo de David! ¡Ten misericordia de mí!».
  3. Muchos le reprendieron para que se callase, pero él gritaba más fuerte: «¡Hijo de David! ¡Ten misericordia de mí!»
  4. Jesús se detuvo y dijo: «Llamadle». Así lo hicieron, diciéndole: «¡Animo! ¡Levántate porque te llama!».
  5. El, desprendiéndose de la capa, se incorporó de un salto y corrió hacia Jesús.
  6. Jesús le hizo una pregunta: «¿Qué deseas que yo te haga?» Y el ciego dijo: «Maestro mío, que pueda volver a ver».
  7. Jesús le dijo: «Vete, tu fe te ha sanado». E inmediatamente volvió a ver, y seguía a Jesús por el camino.

Capítulo 11.

ESCANDALOSA ENTRADA DE JESÚS EN EL TEMPLO DE JERUSALÉN.

  1. Al aproximarse a Jerusalén, a la altura de Betfagué y Betania, junto al Monte de los Olivos, Jesús mandó llamar a dos de sus discípulos y les dijo:
  2. «Entrad en el poblado que está frente a vosotros. Enseguida encontraréis un pollino atado, sobre el cual todavía no ha montado ningún hombre. Soltadle y traedlo».
  3. «Y si alguien os dice: «¿Por qué hacé